Tras recuperación en el 2021, la economía boliviana tendrá mayor crecimiento el 2022

Por  Abraham Pérez Alandia/ LA EPOCA / La Paz.- A finales de 2019 la economía fue atacada intencionalmente por pequeñas minorías que utilizaron el poder económico que aún tienen y la voracidad del capital transnacional que quiere apropiarse de los recursos naturales que constitucionalmente son de propiedad del pueblo. Estas minorías antinacionales se ofrecen como los nuevos serviles del capital y no les importa la población del país, se apropian de los excedentes de recursos que exportan a otros países, principalmente en forma de recursos financieros que depositan en paraísos fiscales. Sin embargo, para intensificar estas prácticas corruptas de robo y hurto de riquezas necesitan espacios en el poder político, sea vía elecciones o vía golpes de Estado.

En este entendido, estas élites corruptas, empeñadas en acelerar la expropiación del excedente económico, apoyados por financiamiento externo, se aventuraron al paro cívico que desembocó en el golpe de Estado cívico, militar y policial. Este paro y golpe fue el primer porrazo que se dio a la economía boliviana.

El segundo golpe a la economía nacional consistía en las decisiones contrarias al crecimiento, el desarrollo y la estabilidad económica, social y política, lograda con mucho esfuerzo desde 2006. Durante los primeros meses del gobierno golpista se ejecutaron medidas destructivas de política económica dirigidas a frenar y destruir todos los avances económicos y sociales logrados en 13 años y nueve meses.

Los beneficios económicos obtenidos entre enero de 2006 y septiembre de 2019, sustanciales e incomparables con el pasado de la propia historia económica boliviana como con el resto de las economías de la Región son: pobreza moderada, que se redujo en un 42%; pobreza extrema, que se redujo en un 60%; el PIB per cápita real creció en más del 50% en seis años, temporalidad en que el PIB boliviano creció a una tasa mayor entre todos los países de América del Sur. El golpe tuvo como objetivo revertir estos avances económicos y sociales que obtuvimos.

El equipo económico de facto, encabezado por un contador de apellido Parada, haciendo honor a su apelativo, “paró la economía boliviana”. Sus intervenciones y explicaciones sobre la economía eran de los más vulgares y muy ricas en ignorancia extrema. Algunos de los daños ocasionados se identifican como:

  • Desaceleración del crecimiento económico y deterioro de los principales indicadores sociales y del mercado laboral;
  • La caída de la inversión pública desde el tercer semestre del 2019, antes de la pandemia, hasta el cuarto trimestre, con los paros cívicos y el golpe de Estado, freno que se cuantifica alrededor de siete puntos porcentuales del PIB trimestral (des-estacionalización);
  • Intencionalmente, y como castigo a los trabajadores, no se aumentó el salario mínimo nacional, después de 14 años de incrementos consecutivos. Además se redujeron los salarios del sector público y se despidió a funcionarios con experiencia, cerrando dos ministerios importantes para la salud y la descolonización (Min. de Deportes y Min. de Culturas);
  • Los resultados negativos fueron notorios, el año 2019 el crecimiento de la economía disminuyó drásticamente al 2,2%, cuando las proyecciones iniciales estaban por encima del 4%.

Todo lo anterior sucedió antes de la pandemia del Covid-19.

El tercer golpe a la economía, la salud y la política fue el efecto de una pandemia y su pésima administración por parte de los golpistas.

Pésima administración de la pandemia

En marzo 20 de 2020 se tomaron medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerrando las actividades económicas con las que la mayoría de la población subsiste, sin contemplar las características específicas de las actividades económicas en nuestro país, como por ejemplo: no se diferencia producción urbana de la rural; la población rural no está aglutinada como en los centros urbanos. Sin embargo, el cierre militarizado de todas las actividades económicas y el encierro de la población fue aprovechado para la libre movilidad de vuelos con carga de narcotráfico y movilidad de gentes privilegiadas por el gobierno de facto, como familiares cercanos a los dictadores, así como los actos de corrupción con sobreprecios de respiradores inservibles y de gases lacrimógenos para la represión.

En suma, algunos de los daños económicos de la pandemia fueron:

  • La pandemia del Covid-19 afectó fuertemente el empleo en Bolivia, por la paralización de las actividades económicas, llegando a registrarse una tasa de desempleo urbano del 11,6% al primer semestre de 2020;
  • El déficit fue cubierto principalmente por un crédito otorgado por el Banco Central de Bolivia (BCB) y, en menor medida, mediante la colocación de deuda en el mercado nacional. Al cierre de septiembre de 2020 el saldo de la deuda pública interna se ubicó en un nivel equivalente al 21,6% del PIB, un incremento de casi seis puntos porcentuales del PIB con respecto al saldo al cierre de 2019;
  • En lo que respecta a la cuenta financiera, en el primer semestre de 2020 se registró una salida neta de recursos financieros de 204 millones de dólares (el 1,2% del PIB semestral);
  • En resumen, se ocasionó la contracción en todos los sectores de la economía, con excepción del sector agropecuario exportador del Oriente y los servicios de administración pública. Vale comentar, en este punto, que las actividades de construcción y funcionamiento de los megaproyectos como la urea de Bulo Bulo, Easba, litio en los salares, hierro en el mutún, están localizados en áreas rurales. Consecuentemente, muy bien podían seguir funcionando con las medidas de bioseguridad respectiva, como en la función pública, o incluso con menores restricciones;
  • Las mayores reducciones se registraron en la manufactura (-12,8%), los minerales metálicos y no metálicos (-38,6%), la construcción (-50,9%), el transporte y las telecomunicaciones (-13%);
  • En relación a los componentes de la demanda agregada, se destaca la disminución del 6,1% en el consumo de los hogares, del 2,6% en el gasto de gobierno y del 17% en la formación bruta de capital fijo.

La movilización necesaria del pueblo y el triunfo electoral

Una vez que salen las primeras vacunas, el gobierno de facto no hace ni el intento de adquirirlas, fue necesaria la movilización del pueblo organizado para llamar al soberano a las elecciones de octubre de 2020. Paralelamente, en todos los países de la Región se aceleró la apertura de las actividades económicas y la vacunación de sus poblaciones.

El gobierno democráticamente elegido en Bolivia actuó de manera acelerada para cumplir con los compromisos de su campaña: resolver la crisis económica –doble crisis– de demanda y de oferta; aceleró la adquisición de vacunas para dar confianza a la población.

Además de esas medidas de emergencia, se tomaron otras para dinamizar la economía nacional, con los siguientes resultados positivos de aplicación de políticas económicas adoptadas, hasta el primer cuatrimestre de 2021:

  • Hasta junio de 2021 el crecimiento del PIB arrojó cifra positiva del 9,36%;
  • A junio de 2021 el IGAE (Índice General de Actividad Económica) arroja un dato de crecimiento del 9,5%;
  • La Tasa de Desempleo abierto urbano, al mes de octubre, es del 5,2%;
  • La Balanza Comercial es favorable, al mes de octubre, con mil 584 millones de dólares;
  • Según informes oficiales, a junio del presente año el nivel de las Reservas Internacionales Netas se encontraba en niveles adecuados para responder a las operaciones internacionales necesarias, es decir, dentro parámetros que establecen organismos internacionales. Por ejemplo, son suficientes como para responder a siete meses de importaciones y de pago de la deuda externa de corto plazo;
  • Una tabla comparativa de los resultados positivos en los primeros meses del gobierno constitucional con los desastrosos resultados del gobierno de facto permite mejor apreciación (ver cuadro).

Los resultados positivos de las políticas ejecutadas molestan a las élites reaccionarias de la derecha neofascista, en este entendido nuevamente se ocasionaron paros cívicos y ataque a las políticas y leyes que se aprobaron y que se estaban trabajando en el Parlamento. Los efectos de este despropósito no son triunfos políticos de los cívicos golpistas ni derrotas del gobierno constitucional. Es la pérdida del país que, al no tener la normativa adecuada para frenar flagelos sociales actuales, corre el riesgo de constituirse en un “país paraíso” para el narcotráfico, el terrorismo, la trata de personas y órganos, más la instalación de grupos armados de estas mafias. No es el tema de este artículo, queda pendiente su análisis para otra ocasión.

La recuperación económica regional

Todas las economías del mundo comienzan su recuperación, unas con más fortaleza que otras, dependiendo de sus capacidades instaladas. El tecnicismo vulgar de nuestros colegas neoliberales, denominando esta recuperación como “de rebote”, no explica con amplitud el porqué de las diversidades en la recuperación entre un país y otro.

Al respecto, los organismos internacionales proyectaron para 2021 los crecimientos de los países de la Región. Considerando la necesaria recuperación de las economías a nivel mundial, es decir, de la economía mundial y las regiones, después de los efectos negativos que trajo la emergencia sanitaria que ocasionó el Covid-19, el crecimiento de las economías de Sudamérica, al primer semestre del 2021, se puede contemplar en el gráfico, publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) (ver gráfico).

El gráfico muestra que la economía boliviana, pese a los estacazos ocasionados por golpistas y la pandemia del Covid-19, se ubica en el tercer lugar de crecimiento entre todos los países de la Región, hasta el primer semestre del periodo actual. Dicho posicionamiento en el contexto regional amerita, sin duda, un mayor y profundo análisis del funcionamiento del modelo vigente, comparando con los modelos de los países vecinos.

Son varias las problemáticas a ser planteadas y respondidas por la investigación seria y responsable, entre ellas: ¿Cómo terminaremos el presente periodo en materia de resultados económicos? ¿En el marco de la incertidumbre mundial postpandemia Covid-19 existe la posibilidad de disminuir dicha incertidumbre? ¿Qué certezas o aproximaciones son necesarias para dar confianza a la población?

Previsiones internacionales y del Gobierno

De acuerdo a la información que brinda el Gobierno, la previsión para el cierre de 2021 coincide con las proyecciones que publicaron los organismos internacionales. El crecimiento de la economía boliviana estaría en torno al 5%. Cifra superior a la que se planteó en el acuerdo fiscal-financiero, entre el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas con el Banco Central de Bolivia (BCB), acuerdo que se realiza a principios de cada periodo, que fue del 4,4%. Aspecto que demuestra el compromiso y mesura de las proyecciones. En materia de política económica y previsiones sobre el comportamiento de las variables macroeconómicas es necesario no actuar con la imprudencia y/o la demagogia.

Con similares características de responsabilidad y prudencia por parte de los decisores de la política económica han tenido que ser planteados: el Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) 2021-2025 y el Presupuesto General del Estado (PGE) 2022.

La confianza que la población debe tener se basará en el cumplimiento de las proyecciones para la economía que se publican y se socializan, tanto en el en el PDES, como en el PGE.

Es importante que las explicaciones y/o socializaciones de estos instrumentos sean escuchadas y comprendidas por la población y las organizaciones sociales, para no cometer el error de escuchar las palabras de lenguas anómalas de medios de comunicación y políticos despistados.

El hecho de que el compromiso de la recuperación de la economía se esté dando de manera consistente y comprobada, a menos de un mes de terminar este periodo, es prueba suficiente para que toda la población apoye las iniciativas de las políticas económicas propuestas y ejecutadas, vacunándose y dando fuerza y esperanza a estas generaciones y las que vienen. Desde nuestras actividades laborales, para inyectar esperanza y optimismo a nuestras familias y comunidades.

El desempeño de la economía boliviana en 2021: Reinstalando el modelo exitoso y proyectando la estabilidad

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