Una mentira de la OEA sirvió para el Golpe de 2019 en Bolivia

BOLIVIA TV /Colombia.- Un boletín de prensa de la OEA difundido el 21 de octubre de 2019, un día después de las elecciones generales en Bolivia, y que estaba sostenido «en una mentira estadística», desencadenó toda la narrativa del «fraude electoral», que «finalmente se salda en un golpe de Estado».

La síntesis, realizada por el investigador Guillaume Long, simplifica lo ocurrido, pero sostener con solvencia que «todo empieza con una mentira estadística» llevó 9 meses de trabajo del Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR) de Washington, Estados Unidos.

El día 21 de octubre de 2019, al día siguiente de las elecciones, la OEA publicó un boletín de prensa «hablando de un cambio repentino en la tendencia de la votación». El boletín «nos llamó muchísimo la atención, yo mismo y algunos colegas estuvimos en contacto con los observadores de la OEA preguntándoles por qué habían publicado este boletín tan agresivo, que entre líneas hablaba de fraude (…) y no nos dieron respuestas que a nosotros nos parecieron respuestas técnicas, respuestas coherentes; es más, lo que nos estaban diciendo desde la OEA nos parecía sospechoso, por lo cual decidimos realizar un trabajo de investigación que demoró 9 meses analizando de forma pormenorizada el proceso electoral boliviano, y sobre todo analizando los sucesivos informes de la OEA sobre las elecciones de 2019», relató.

Long informó que el estudio evidenció «manipulaciones por parte de la OEA», y dijo que «si esta es la vara que usa la OEA para justificar un fraude, entonces ninguna elección en América Latina vale». «Encontramos una serie de errores metodológicos, encontramos una serie de mentiras, no sé si incluso hay que hablar de errores ya a estas alturas, yo creo que manipulaciones por parte de la OEA», aseveró.

Todo «nace de una mentira en el ámbito estadístico», la OEA se agarró del ámbito estadístico el 21 de octubre para «luego abrir una gran Caja de Pandora», hablar de irregularidades y sembrar la duda sobre el proceso electoral boliviano, «pero todo empieza con una mentira estadística», insistió.

Explicó que «la OEA se agarró de la suspensión del TREP (Transmisión de Resultados Electorales Preliminares)», que es un conteo preliminar, y que al momento de la suspensión, al 83,85 % de votos contados, le daba a Evo Morales ventaja de 7,9 %, y cuando se reanudó registró una diferencia de 10,15 a favor de Morales, para hablar, en base a ese dato, de «cambio de tendencia» difícil de explicar.

En realidad, «no es cambio de tendencia, es simplemente conteo tardío, el conteo de los votos tardío de zonas geográficas, sobre todo zonas periféricas, rurales en Bolivia, y también zonas urbanas periféricas, que llega tarde ese voto para ser contabilizado, y obviamente es un voto que favorece al MAS, no es la primera vez que sucede eso, ha sucedido muchas veces».

Longe afirmó que el caso de Bolivia llamó la atención de universidades y medios de comunicación de Estados Unidos, y aseguró que en la actualidad «hay un consenso académico en los Estados Unidos de que esa acusación de fraude fue apresurada, en el mejor de los casos, o abiertamente engañosa por parte de la OEA».

«No hay académicos que hayan estudiado el tema de forma seria y rigurosa en Estados Unidos que apoyen esa tesis de fraude; pero la OEA tiene mucho poder, y logró generar esa narrativa», aseveró.

El investigador, quien en su momento fue también observador de la OEA, consideró «muy grave» la que ocurrió en Bolivia, y dijo que se tiene que establecer responsabilidades y culpabilidades, porque mientras no se lo haga «significa que no podemos confiar ya en las observaciones de la OEA».

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