30 años de lucha sindical de Evo

DIARIO CAMBIO.- Fueron al trópico de Cochabamba a sobrevivir. Sí, ése era el único objetivo que tenía Dionisio Morales, papá de Evo Morales Ayma, cuando decidió migrar al corazón de Bolivia.

Corría la década de los años 80. Por entonces, el joven Evo Morales no pensó ni un instante que ahí comenzaría su vida sindical, que años después lo catapultaría a la política y después a la Presidencia.

Comenzó su transitar por la vida sindical en 1983, cuando fue nombrado secretario de Deportes.

“Fue su primer cargo sindical, luego ascendió rápidamente y en 1985 fue nombrado secretario general”, refiere un perfil publicado en el portal http://www.presidencia.gob.bo/fuente/perfil.php.

Tres años después, en 1988, fue elegido secretario ejecutivo de la Federación del Trópico de Cochabamba, cargo que se constituiría en el detonador del líder sindical que empezaba a ser conocido en el resto del país.

Iván Canelas, gobernador del departamento de Cochabamba y autor del libro Mi vida, de Orinoca al Palacio Quemado, conoció a Morales por la década de los años 80, en un congreso de la Central Obrera Boliviana (COB).

    

“A Evo lo he conocido primero en el congreso de Oruro. Esto debió ser en 1989. Yo era dirigente de la prensa y él era parte de la delegación de los dirigentes de los campesinos”, refiere Canelas en declaraciones a la radio estatal Patria Nueva.

Recuerda de él su liderazgo y protagonismo “en la mayor parte de las movilizaciones, pues así comenzó a forjar su actividad sindical, porque el 27 de junio de 1988 reprimieron a los cocaleros en Villa Tunari. Murieron 12 campesinos, la mayor parte murió por escapar y meterse al río, murieron ahogados. El único que no se fue y que tomó la vanguardia de la defensa y de la lucha fue él”.

Leonilda Zurita fue testigo de esas largas protestas y de la represión policial.

“Él nos visitaba en las centrales donde nosotros cocinábamos. Él nos traía leña, nos ayudaba a traer agua. Siempre en conjunto”, relata.
En 1994, Zurita cumplía la labor de secretaria de actas de su federación, cargo que se constituyó en el vínculo con Morales.

Refiere que “siempre daba línea para que las federaciones se fortalezcan” y para que las mujeres se organicen.

El criterio de la paridad fue uno de los principios que siempre manejó. De hecho, siempre exigía que un hombre y una mujer asistan a los ampliados. Era tal su insistencia que uno de sus compañeros le dijo en una ocasión a Morales: “pareces el cura de las mujeres, tanto hablar de las mujeres para que se organicen”.

Sin embargo, esas críticas no minaron su objetivo.

“Él nos dijo que las mujeres también deben organizarse porque la lucha no es sólo de los hombres, la lucha es en conjunto. Los hombres, mujeres y nuestros hijos vamos a lograr nuestros derechos, vamos a defender nuestra tierra, nuestra coca”, recuerda Zurita en una entrevista con radio Patria Nueva.

Si bien el secretario ejecutivo de la Federación Chimoré del Trópico de Cochabamba, Leonardo Loza, no conoció a Morales en sus inicios como dirigente, destaca aquella sencillez y humildad que mantiene hasta ahora.

Morales “es un presidente que comenzó desde abajo, es una persona humilde, sencilla y siempre está con su pueblo”, dijo.

Anunció que más de 5.000 productores de coca participarán hoy en la celebración de los 30 años de vida sindical de Morales, que se realizará en el coliseo de la Coronilla, en Cochabamba.

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