A 37 años del Golpe de Estado, ex represores García Meza y Arce Gómez, están presos y enfermos

Por Marco Chuquimia, El Deber.- Han pasado 37 años desde que el hombre que prometió gobernar “20 años a plan de charque y chuño” se hiciera del poder en Bolivia en un sangriento golpe de Estado y ahora debe pelear contra los achaques de la edad. El tiempo le mostró que el dinero que amasó en su corto Gobierno no es suficiente para prolongar la vida. Luis Arturo García Meza Tejada no tiene salida, vive en un hospital, admite su abogado, Frank Campero.

Su lugarteniente, el coronel Luis Arce Gómez, aquel que ejerció el poder a sangre y fuego, tampoco tiene opciones: ahora es él el que debe caminar “con el testamento bajo el brazo” porque sabe que concluirá su existencia encerrado en una fría celda del penal de Chonchocoro. Así transcurre el resto de la vida de los dos últimos golpistas militares, presos por crímenes de lesa humanidad y la violación de derechos humanos y golpes.

García Meza fue trasladado al penal de máxima seguridad el 15 de marzo de 1995, condenado a cumplir una pena de 30 años sin derecho a indulto y debía salir de allí en marzo de 2025; pero el exdictador estuvo menos de la mitad de ese tiempo en su celda, la mayor parte la ha pasado hospitalizado en la Corporación del Seguro Social Militar (Cossmil), un hospital exclusivo para militares en Miraflores de la ciudad de La Paz.

Postrado y custodiado, pero cómodo. Así, el exdictador ocupa dos habitaciones del sexto piso de ese edificio. No es posible acceder a las mismas, pues solo pasan familiares autorizados que llegan hasta ahí porque ha sido ubicado después de otras salas para pacientes con enfermedades graves. Además, terapia intensiva está en el mismo nivel y el acceso es aún más restringido después del piso 4.

Uno de los ambientes está ocupado por García Meza y tiene la atención de tres especialistas, un cardiólogo, un gastroenterólogo y un fisioterapeuta que se turnan para revisar la salud del militar, de 87 años, responsables del golpe que, entre otras cosas, asesinó e hizo desaparecer al líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz. El otro ambiente es para los dos policías que están designados como custodios. El abogado Frank Campero explica que los policías están en la habitación de su cliente. Oficialmente, el Ministerio de Defensa negó que García Meza goce de privilegios en Cossmil.
 
La prótesis valvular mecánica que le fue implantada hace más de 20 años cumplió su vida útil, pero no será reemplazada porque el militar -físicamente- ya no está en condiciones de soportar una cirugía a corazón abierto y su abogado asegura que si su cliente obtiene detención domiciliaria, sería para seguir en este hospital, porque debe estar vigilado las 24 horas.

A eso se suma el desgaste del cartílago en la columna vertebral, lo que le impide quedarse sentado o echado por más de 45 minutos; por eso alterna entre la silla de ruedas y la cama ortopédica que tiene en Cossmil.

Las comodidades del exdictador causan la protesta de sus víctimas, quienes creen que existe protección desde esferas del Gobierno y de los propios militares que cuidan a su camarada, otorgándole beneficios de los que no tiene la mayoría de los pacientes. Pero Reymi Ferreira, ministro de Defensa, niega que existan privilegios, más allá de la atención médica en Cossmil. Asegura que esa denuncia ya fue debidamente indagada.  

Victoria López, de la Asociación de Víctimas de la Violencia Política, que pernocta en El Prado de La Paz desde hace más de tres años, recuerda que los golpistas de ese régimen no tuvieron clemencia con las víctimas y que asesinaron a cientos de personas sin contemplación y sin juicio; ahora se enteraron de que García Meza nunca fue dado de baja y tiene todas las prerrogativas del servicio pasivo.

El cómplice

La situación del cómplice de García Meza no es más halagüeña. Arce Gómez ya no cuenta con el seguro militar, por eso no tiene la comodidad “del general”.
 
Según el abogado Oswaldo Justiniano, que patrocina al exministro del Interior, su cliente llegó dos veces al hospital de Clínicas, un centro público al que asiste la mayoría de la ciudadanía paceña. Justiniano afirma que Cossmil le suspendió el seguro con el argumento de que fue dado de baja y no puede gozar de este beneficio, algo que él ya reclamó y quiere recuperar.
 
Pero en la institución explicaron que fue el propio Arce Gómez quien solicitó, a través de su abogado, la devolución de los aportes a Cossmil y por eso él tiene médicos particulares que lo asisten en  Chonchocoro.

Allí no tiene la celda exclusiva que tenía García Meza y debe ocupar una del pabellón A con otros dos internos. Por su edad, no comparte con el resto en prisión y se la pasa encerrado, cuenta uno de los guardias. Va a La Paz una vez al mes para cobrar una renta y comprar remedios. En eso han quedado los dos últimos golpistas militares. 

A 37 años del golpe, García Meza pide libertad pero le inician más procesos

A 37 años del golpe, García Meza pide libertad pero le inician más procesos

Liliana Carrillo V. / La Paz, Página Siete.- A 37 años del golpe militar que encabezara,  Luis García Meza Tejada -condenado a 30 años de prisión sin derecho a indulto- solicita su libertad condicional. Sin embargo pesa contra él y sus hijos un nuevo proceso por enriquecimiento ilícito. “El general está en el limbo” dice su abogado. Hoy Asofamd reafirmará su pedido de justicia para las víctimas de  la dictadura.    
 
El 17 de julio de 1980 estalló el golpe   contra el gobierno de Lidia Gueiler Tejada con un alzamiento militar en Trinidad y la toma del Palacio de Gobierno en La Paz. Paralelamente, paramilitares asaltaron la sede de  la Central Obrera Boliviana (COB,  donde se realizaba una reunión del Comité de defensa de la Democracia.
 
 En esa toma fue asesinado el líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz,  además de los dirigentes Carlos Flores y Justo Vega.  Siguieron decenas  de detenciones políticas, incluida la de Juan Lechín, y la renuncia obligada de  Gueiler. El 18 de julio, Luis García Meza asumió la presidencia de Bolivia.
 
 “El golpe de Estado estaba cantado desde marzo de ese año, cuando torturaron y asesinaron  a Luis Espinal”, recuerda María Amparo  Carvajal,   luchadora social y actual  presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB).  
 
Hubo más señales  previas: el 2 de junio en un accidente de avión, del que sólo sobrevivió Jaime Paz Zamora,  fallecieron cuatro dirigentes de la UDP. Dos días antes de las elecciones del 30 de junio, el estallido de una granada en una marcha de la COB dejó dos muertos.      
 
” Protagonizado por la violencia y la intolerancia, fue ejemplo de abuso atrabiliario e irresponsable del poder  -sostiene la Historia de Bolivia de Mesa y Gisbert-. Durante este gobierno se hicieron diversos negociados, se cortaron radicalmente las libertades ciudadanas y se estableció un sistema de amedrentamiento y abuso contra la población en el contexto de derechos políticos y sindicales suspendidos”.
 
 El 15 de enero de 1981, en pleno régimen, el asalto  a una reunión del MIR en una casa de la calle Harrington masacró a ocho dirigentes: Hugo Suárez, Arcil Menacho, José Reyes, Ramiro Velasco, Artemio Camargo, Ricardo Navarro, Jorge Baldivieso y Gonzalo Barrón.
 
El gobierno de facto   duró hasta el 4 de agosto de 1981, cuando fue derrocado por las mismas FFAA que lo llevaron al poder. 
 
En 1994, Luis García Meza  fue juzgado y sentenciado a 30 años de prisión por responsabilidad en la muerte de Marcelo Quiroga y a otros 20 por los asesinatos de la calle Harrington. Fue enviado a Chonchocoro pero hace dos años cumple su pena en el hospital de COSSMIL por su estado de salud. 
 
En enero pasado, un tribunal italiano sentenció al exgeneral y a Arce Gómez (preso en Chonchocoro) a cadena perpetua por la muerte de una veintena de ciudadanos  italianos durante el Plan Cóndor.
 
“Hay que revisar la historia”
“Se pretende que todos los crímenes de las dictaduras, desde el 64 hasta el 81, pesen sobre la espalda de García Meza. Eso es injusto”, asegura Frank  Campero Callisaya, abogado  del expresidente de facto. El jurista lleva adelante una acción de libertad condicional para su defendido.
 
“En octubre  se ha presentado una acción de libertad condicional para que el general García Meza pueda  seguir cumpliendo su condena pero con medidas.  La acción procede porque ya  ha cumplido dos  terceras partes de su condena, ha demostrado buena conducta y ha aprendido un oficio. Sólo faltaba el informe del Consejo penitenciario”.
 
La solicitud, que provocó rechazo y la declaratoria de emergencia de la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional de Bolivia (Asofamd), fue rechazada por la justicia.
 
El  juez cuarto de Ejecución Penal, Abraham Aguirre, determinó negar el pedido de García Meza porque incumplía  requisitos referidos a trabajo y educación en la prisión   y porque  el informe del Consejo Penitenciario tenía una calificación de 26 sobre 100.
 
“De manera legal hemos ganado el proceso de la libertad condicional, ya el elemento político escapa de nuestras manos”, considera el abogado y anuncia una apelación. “Al día siguiente notifican por enriquecimiento ilícito para que con ese proceso se pare la libertad”, añade y se refiere al proceso por enriquecimiento ilícito que fue interpuesto por Transparencia contra García Meza y sus tres hijos.
 
 En mayo pasado el viceministro de Transparencia Institucional, Gonzalo Trigoso, reafirmó la acusación:  “García Meza Tejada robó al pueblo de Bolivia decenas de millones de dólares que hoy día sus hijos, sus familiares están disfrutando y moviendo en cuentas bancarias en Norteamérica, City Bank, en Panamá y Bolivia -dijo-.  García Meza será juzgado por la devolución del daño civil, el enriquecimiento ilícito que tuvo el señor que ensangrentó a la patria”.
 
Los dos últimos años -y en varios periodos anteriores- Luis García Meza, de 86 años, cumple su condena  en el hospital de COSSMIL. Según su abogado, el  gobernador de Chonchocoro deslindó responsabilidades sobre la salud del reo  debido a que el penal no cuenta con médicos permanentes.
 
“El general padece 12 enfermedades serias. Él tiene una válvula en el corazón que ya ha cumplido vida útil, también tiene sangrado estomacal  y no puede caminar por problemas de  columna”, refiere.
 
Aunque Campero no había nacido en 1980, asegura que García Meza no fue responsable. “Él tuvo errores, como aceptar la presidencia, por lealtad a las FFAA”.
 
Dice que García Meza  no tuvo que ver con la muerte de Marcelo Quiroga Santa Cruz ni con la masacre de la calle Harrington. “La muerte de Quiroga fue ordenada por Banzer, por eso su cadáver fue llevado a la hacienda de éste en San Javier”, declara.
 
“Es imposible que el presidente sepa todo lo que hacen los mandos medios. Actualmente, si un ministro comete un delito se lo culpa a él, no al presidente”, asegura y siempre que  habla de su cliente  se refiere a él como general:
“Me considero garcíamecista, no del que se conoce  sino del verdadero general Luis García Meza Tejada que lo ha dejado todo por sus FFAA y ha perdido incluso su libertad. Tiene derecho a decir su verdad”,  confiesa.
 
“Se pretende que  los crímenes de todas las dictaduras, desde el 64 hasta el 81, pesen sobre la espalda de García Meza. Eso es injusto” 
Frank Campero, abogado
“Cuando eres capitán de las FFAA, cuando golpeas y dices que eres dueño de este país tienes responsabilidad y debes asumirla”. 
 
Amparo Carvajal, APDHB
 
El golpe contra el gobierno de Lidia Gueiler Tejada estalló hace 37 años  con un alzamiento militar en la ciudad de Trinidad y la toma del Palacio de Gobierno, en La Paz.
 
COB  En la toma a la COB fue  asesinado el líder socialista Marcelo Quiroga,  además de los dirigentes Carlos Flores y Justo Vega.  Siguieron decenas  de detenciones políticas y la renuncia obligada de  Gueiler.
 
15 de enero de 1981, en pleno régimen , el asalto  a una reunión del MIR en  la calle Harrington masacró a : Hugo Suárez, Arcil Menacho, José Reyes, Ramiro Velasco, Artemio Camargo, Ricardo Navarro, Jorge Baldivieso y Gonzalo Barrón.

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