Presidente del Senado: «Sería una lástima para el MAS y Bolivia, perder un presidente como Evo»

Por Beatriz Layme/Página Siete, La Paz, El periodista compara la vida con una caja de chocolates y quiere disfrutar de los últimos, que espera sean muchos, junto a su esposa, hija y nieto y quiere escribir un libro sobre sus experiencias como migrante, diplomático y político.
José Alberto Gonzales Samaniego, mejor conocido como Gringo, por  dos años consecutivos (2015 y 2016) presidió la Cámara de Senadores, entre glorias y desilusiones.
Su jornada  arranca a las cinco de la mañana, al igual que la del presidente Evo Morales -que a su criterio- «es lo mejor que tiene el país” por lo que abiertamente se declaró «evista”.
A diferencia de sus colegas, se traslada hasta la Asamblea Legislativa en vehículos del transporte público y sin edecán. Asegura que esa acción le permite estar en contacto directo con la gente, pues considera que «uno de tanto estar frecuentando el poder pierde la sensibilidad”.
«Siempre fui austero, en mi familia nunca me ha sobrado nada, hemos aprendido a cuidar lo que uno tiene. Además, no me gusta que me escolten, tener edecán, seguridad. Siempre digo que tengo extraterrestres que me cuidan, tengo a mis abuelos, a mi suegro que me cuidan de arriba”, dice Gonzales mirando al techo de la sala de reuniones  de Senado mientras toca su pecho.
Agrega que no utilizó vehículos oficiales ni cuando fue secretario privado de Morales o cuando fue cónsul en Buenos Aires, Argentina o embajador de Bolivia  en Brasil.
Con nostalgia recuerda que en una oportunidad, subió -de la calle 23 de Calacoto, zona Sur de La Paz- a un minibús. «Había un señor que estaba al lado del chofer y yo me fui hacia atrás. El señor me miró sorprendido, y se puso a conversar con el chofer, a quien le dijo: ‘¿cómo este tipo va andar así? es muy peligroso, debería de tener alguien que lo proteja’. La respuesta del chofer fue: ‘nosotros  lo protegemos’ Eso fue lindo”.
En sus recorridos en transporte público, dijo, también le tocó lidiar con algunas personas.
«Hubo momento en que subí a un trufi en el Obelisco, me querían pegar todos, por San Jorge ya estábamos abuenados y llegando a Calacoto la gente ya me daba consejos para mejorar la gestión. Entonces, creo que se tiene que tener la suficiente capacidad para escuchar a la gente. La gente te transmite sus frustraciones. Creo que uno de tanto estar frecuentando el poder pierde la sensibilidad”, dice Gonzales.
El ser austero -asegura- le generó algunas críticas y burlas, incluso, de ministros, por el simple hecho de negarse a subir a una vagoneta oficial y preferir esperar un trufi para llegar a su domicilio. «‘Deja de hacer show’ me  dijo un ministro, pasaron dos años y este show continúa, me pregunto quién hace un show por dos años”.
¿Cómo es la relación con sus colegas, con Palacio?
Siempre agradezco a Evo que se haya fijando en mí, que me haya dado  su confianza para poder trabajar. Mi relación con él se remonta desde que yo era periodista. Le hice varias entrevistas, lo veía como a un tipo interesante, un buen proyecto. Por muchos años yo siempre creí que un indio tenía que gobernar Bolivia porque el 60% o 70% es indígena o  en algún momento en el árbol genealógico de un boliviano hubo presencia indígena. Entonces  no era justo que sean los blancos que gobernaran este país.
Yo tenía casi la certeza de que (Felipe Quispe) el  Mallku sería el presidente de Bolivia, a mí me alegraba muchísimo. Al Mallku también le tengo un gran cariño, afecto, aprecio más allá de todo.
Llega Evo a ser Presidente. Evo  también me despertaba mucha simpatía, siempre pensé que Evo llegaría después de Felipe (Quispe) además considerando que Evo es mucho más joven que Felipe. Entonces cuando estaba trabajando en ERBOL me llamó Evo, me ofreció varias cosas.
¿Como periodista siempre pensó en trabajar para Evo Morales?
 En junio de 2006 me dijo «Ya encontré el lugar en el cual vas a trabajar, Gestión Social”. Mi familia no quería, me decía «seguí tu carrera, el periodismo, eso es lo tuyo”.
Evo me convocó una mañana de junio, hacía un frío fatal característico de La Paz, la cita era a las siete y yo llegué a las 6:30 y dije «No entraré aún,  me va ver como desesperado”, pues yo llegaba con la idea de decir «no al cargo”, que le agradecía. Para no enfriarme comencé a caminar por la Comercio, de la plaza Murillo hacia la Pérez Velasco, y vi una gran cantidad de gente que dormía debajo de persianas, sobre cartón, cubiertos con bolsas y me dije: «no puede ser que pase esto, si puedo hacer algo por ellos me meteré” y contra lo que me recomendó mi familia, terminé aceptando el cargo esa mañana.
Quise trabajar en Gestión Social, pero terminé como secretario general del Presidente.
¿Logró ayudar a la gente necesitada?
Mi más importante realización personal fue en el Consulado en Buenos Aires, donde había una situación complicada de los bolivianos, fue una maestría de vida. Fueron tres años y medio que me cambiaron la vida.
Creo que ahí cumplí esos deseos de poder hacer algo por las personas vulnerables.
El episodio más dramático, fue cuando bajé al infierno. Fuimos a Neuquén a visitar a los bolivianos que hacían ladrillos.
Fue la experiencia más desgarradora, niños que desde que sabían caminar cargaban descalzos la leña para hacer cocer los ladrillos, sus manitas callosas (se le quiebra la voz),  creo que así debe ser infierno.
Estuvimos con la Pastoral, que ayuda a esta gente. Nos recibieron bien peinados con sus chompitas, pero con nuestra visita no hemos solucionado el problema. Ellos fabrican los mejores ladrillos de Argentina. Ésa es la reputación que tienen esos ladrillos, pero son ladrillos elaborados en base al sudor, lágrimas de los bolivianos.
Otro drama es en las textileras, no tienen ventilador, los trabajadores están enfermos. Las autoridades argentinas me decían «los bolivianos vienen con tuberculosis y se van con VIH  a su país”. Esto por las condiciones de trabajo y así hay varias historias.
Como presidente de Senado ¿tiene bronca, está frustrado por algo?
No me gusta que la gente se oponga por oponerse. Aunque uno de los senadores, que tiene experiencia de otro periodo constitucional, me lo dijo claramente. Por cierto  es una de las primeras lecciones que me dieron estando acá, me dijo «eres una buena persona, te aprecio, pero viejo, tú estás aquí para defender al Gobierno y decir que el Presidente es lo mejor pero yo estoy para hacer todo lo contrario”.
Ésa es la parte que me desagrada de la política.
¿Hay coordinación con el Órgano Ejecutivo?
Nuestra mayor coordinación es con el vicepresidente (Álvaro García Linera) que es nuestro presidente en la Asamblea.
Con el presidente Morales tenemos todos los jueves una reunión, están los jefes de bancada y los presidentes de las cámaras… en muchos casos hacemos consenso para avanzar en ciertas normas. Pero el resto lo coordinamos con Gabriela Montaño (presidenta de Diputados).
Nuestra prioridad es salvaguardar la imagen y bienestar del presidente Morales.
¿Gringo Gonzales sería candidato a la Vicepresidencia? porque García Linera dijo que no postulará en 2019
No. El 8 de enero de 2020 voy a cumplir 58 años, o sea ya estaré en función de jubilarme. No iría de candidato, lo digo sin ambages, la política no me hace feliz, como cuando trabajaba en el periodismo.
Voy a procurar que los últimos años de mi vida, que espero sean varios, después del 2020 encontrar otras cosas. Un autor brasileño dijo: » cuando te vas volviendo viejo es como cuando te regalan una caja de bombones y que se te van acabando y, claro, esos últimos que quedan los vas comiendo de a poco”, eso es más o menos la vida, cuando ya te acercas al final vas optimizando los momentos.
Por eso digo que de viejo ya no quiero tener reuniones, no quiero tener discusiones, estar sentado por cosas que a veces ni se cumplen, remar contra la corriente, ya no me quiero comer esos últimos bombones, que es la familia, el núcleo más cercano, mi mujer, mi hija, mi nieto. Quiero disfrutarlos y estar más tiempo con ellos y después esperar qué pasa.
¿La política le cambió?
Me he vuelto más cauto. Antes largaba las cosas sin contemplaciones, ahora tengo que medir la lengua, no es fácil. Un par de veces cometí sincericidios, pero es parte del tema.
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Confesiones en pocas palabras
«Yo me declaro evista”, afirma  José Alberto Gringo Gonzales, quien está convencido de que el tema de la reelección entrampó a Evo Morales y a la población.
Gonzales, en breves respuestas a Página Siete, expresó su sentimiento por Morales, la política y compañeros de trabajo.
¿Ausencia de Morales?
Sería una lástima para el MAS y el país, perder la posibilidad de tener un presidente con las cualidades de Evo.
¿El MAS no puede tener otros líderes?
Líderes del calibre de Víctor Paz, Marcelo Quiroga, Evo Morales no son de todos los días.
¿En qué queda el referendo del 21 de febrero?
Si existe un mecanismo dentro de la Constitución que te permita hacer un nuevo referendo, yo creo que se tiene que respetar la Constitución.
¿Qué es para usted Evo Morales?
Mi hermano.
¿Su familia?
Mi todo.
¿Tristeza?
¡Fuera de aquí! no hay tiempo para eso.
¿Gabriela Montaño?
Futuro.
¿Y el pueblo?
Mi estímulo, en mi concepción, es gente humilde. Cuando entro al restaurante mi amigo no es el dueño, son los meseros. Las caseras, los transportistas, los albañiles.
¿El periodista?
El administrador de la verdad.
¿El periodismo?
La forma más divertida de ser pobre. El mejor oficio.
¿Gabriela Zapata?
Ambición.
¿Gringo Gonzales?
Un abuelo muy feliz
¿ Y la política?
Un mal necesario.
¿2016?
El más nefasto para muchos, qué año…

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