Vida y obra de Matilde Casazola Mendoza

CASAZOLA MENDOZA, Matilde (Sucre, Bolivia, 1943).- Poeta y cantautora. Nieta del ilustre escritor Jaime Mendoza. Estudió música en la Sección Musical de la Escuela Nacional de Maestros de Sucre. Cursó estudios de guitarra con el maestro español Pedro García Ripoll. Fue su tío Gunnar Mendoza quien la incentivó por el gusto de la música y la poesía bajo la influencia de Jaime Mendoza.

Después de varios años de radicatoria en Argentina (donde comienza a difundir su obra poética y musical) -salió del país a causa del exilio de su entonces compañero Alexis Antíguez, el año 1967- retorna a Bolivia y a partir del año 1974 comienza a presentar recitales de sus propias canciones, actividad en la que lanza nuevos repertorios, que se van sucediendo periódicamente.

De su amplia obra poética, se distingue la serie autobiográfica, como un momento vivencial y de meditación, cual si se tratase de diarios poéticos. Cofundadora de la Unión de Trabajadores del Arte y la Cultura (UTAC, 1978). Docente de guitarra en la Escuela Nacional de Folklore ‘Mauro Núñez Cáceres’ de La Paz. Seguidora de Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Ha presentado su arte musical en recitales de poesía y canto en varias ciudades del país y en Francia, Suiza y España. Su obra poética figura en diversas antologías nacionales como extranjeras. Sus composiciones, en letra y música, son interpretadas y grabadas por prestigiosos artistas. Es miembro correspondiente de la Academia Boliviana de la Lengua (1996). Entre sus canciones más conocidas están: ‘Como un fueguito’, ‘De regreso’, ‘Tanto de amé’.

La estudiosa Julia Elena Fortún en 1988 anotó: “…surgió una joven voz profundamente poética y de gran inspiración musical, Matilde Casazola, que retomó, con gran respeto, los hilos básicos de nuestras pequeñas formas musicales tradicionales, sin rebuscadas deformaciones y fue capaz de elaborar temas artísticos que dan nueva vida y proyectan nuestra tradición. Cuecas, bailecitos, yaravíes y wayñus precisaban esta inyección vital altamente artística para que nuestro pueblo -y los de más de allá de nuestras fronteras como ya sucede- siguieron vibrando con los cantos de la tierra. Y éste, en mi concepto, el gran aporte de nuestra poetisa-compositora”.

El periodista Germán Araúz comentó: “Quien escucha una de sus canciones, sentirá que tanto música como poesía se corresponden maravillosamente, forman un todo admirable, sin embargo, una y otra, música y poema, tienen un valor individual explícito”. Su poema ‘Atardecer en Sucre’, expresa: “Ah, quien esté enfermo de nostalgias / venga para ver / la rosa incendiada del crepúsculo / que suele consumirse y arder / en esta esquina de las torres blancas / de San Felipe y la Merced”.

CASSETTES: De Regreso (1984), Cuatro estancias poético musicales (1988), El Rincón de los Poetas (1995), Canciones del corazón para la vida (1998). DISCOS: Una revelación (1976), Matilde Casazola (1991 y 2002), Te llamabas sonrisa (2003), Matilde de siempre (2005), Y tú, la estrella (2008).

DISTINCIONES: Primer premio en los ‘Juegos Florales Infantiles’ (Sucre, 1954), Escudo de Armas de la Ciudad de La Paz (1988), Gran Orden de la Educación en el grado de ‘Oficial’ (1988), Premio Único de la Cueca y Bailecito Chuquisaqueños (Radio La Plata, Cervecería Nacional, 1988), Premio ‘Gran Loyola’, en el campo cultural (Sucre, 1988), Distinción ‘Los 9 del 9’ Canal 9 Chuquisaqueña de Televisión (1991), Plaqueta del 25 Congreso Nacional de Universidades (Oruro, 1993), Condecoración ‘Juana Azurduy de Padilla’ en el grado de ‘Honor Cívico’ (H. Alcaldía Municipal de Sucre, 1993), Premio a la Cultura de la Fundación ‘Manuel Vicente Ballivián’ (La Paz, 1995), Mérito Cultural 1999 ((Viceministerio de Cultura), Premio Orfeo Músico Latinoamericano (España, 2002), Premio al Pensamiento y la Cultura ‘Antonio José de Sucre’ (Fundación Cultural ‘La Plata’, 2003), Medalla al Mérito Literario (UBCLI, 2009).

LIBROS Poesía: Los ojos abiertos (1967); Los cuerpos (1976); El espejo del ángel(1981, 1991); De regreso (1984); Los racimos (1985); Amores de alas fugaces(1986); …Y siguen los caminos (1990); Estampas, meditaciones, cánticos (1990);Tierra de estatuas desteñidas (1992); Poesía y Naturaleza (1993); A veces, un poco de sol (1994); La noche abrupta (1996); Obra poética (1996); Canciones del corazón para la vida (1998); Este amor que enmudeció la garganta de las aves (1999); La carne de los sueños (2004, 2007); Las catedrales subterráneas (2008); Las moradas transitorias (2009). Ensayo: La canción poética (2005).

Ref.- J. Quinteros Soria, “Del regoscijo…”, en Del surco…, 1987, 213-223; J.E. Fortún, “M.C.”, UH/Cultural, 12.04.1988, 1; J. Quirós, “Y siguen los caminos”, Signo, 29, 1990, 206-208; G. Araúz, “La voz interior…”, LR/Ventana, 27.03.1994, 14-15; Soledad Domínguez, “M.C.M.”, LT/Correo, 16.05.1996, 3; B. Rossells, Matilde Casazola, La Paz, 1997; ABNB, Bibliografía 2004, 29; Fundación La Plata, La Música, 2005, 67-84 y 105-106; J. R. Arze, Diccionario Escritores, 81-82 (inédito).

Copyright: Elías Blanco Mamani

LINK ORIGINAL: http://elias-blanco.blogspot.com.ar/2011/09/matilde-casazola-mendoza.html

Matilde Casazola:’La música es mi destino’

Octubre, 2015
-La-musica-es-mi-destino-

EL DIA, SANTA CRUZ.- Cuando Matilde Casazola Mendoza se inclinó por hacer música, nadie en su familia se sorprendió. Desde entonces han pasado muchos años, funciones de títeres,  100 canciones, dos guitarras e incontables poesías. La obra de la cantautora y poeta chuquisaqueña se empezó a conocer por el año ’74, cuando volvió a su tierra después  de nueve años de vivir una aventura de amor con el que fue su esposo, un  titiritero argentino llamado Alexis Antíguez. Ahora, instalada en Sucre y acompañada de sus tres gatos en su jardín, en el que aún están las flores que su madre plantó, se dedica a trabajar en su obra inédita, de la que ya tiene el primer volumen. «La presentaré recitando poesía y cantando», adelantó la artista, que hoy estará en Cochabamba con su libro «Matilde Casazola. Obra Poética, Serie autobiográfica Vol.1». Fundida de versos, llena de miedos y con un valiente corazón habla con El Día.

¿Cómo se anima a publicar esta obra?
M.C.: Fue una invitación de Marcelo Ramírez, director de la editorial 3600. Hemos ido leyendo y corrigiendo. Fue un trabajo prolongado. A esto le sigue un siguiente volumen.

¿De dónde viene ese talento para componer?
M.C.: Desde mi adolescencia he estudiado piano y guitarra. Poco a poco he ido descubriendo esto de inventar canciones. Al mismo tiempo salían unos textos que me imaginaba y así se fueron creando melodías. 

¿Le gusta la soledad?
M.C.: Me gusta mucho. Es un elemento que se necesita para escribir y componer. Pero también tiene que ser matizada con encuentros de personas amigas y con el mismo público. 

¿A qué compositor invitaría a cenar?
M.C.:   A César Espada, Luis Rico y Cergio Prudencio.

¿Tiene algún miedo?
M.C.:  Tengo muchos. Si bien los tengo también los combato. Los artistas somos muy sensibles, los golpes de la vida nos acatan más fuerte.  

¿Qué no puede hacer si se trata de componer?
M.C.:  No puedo hacer un texto improvisado. Tengo que sentirme bien con la poesía del texto. 

¿Recuerda su primer éxito?
M.C.: La canción que más se difundió, quizá por la temática, es la «Cueca del regreso». Después está «Tanto te amé». También hay otras canciones. 

¿Qué hay de doña Matilde la cantante?
M.C.:  Desde el primer recital que di hubo un gran interés en el público. Yo no soy cantante, soy cantora. Voy expresando en las letras temas profundos. Este hecho no fue muy entendido, sin embargo, hubo grupos sensibles al arte que me apoyaron. Siempre mostré la canción poética porque la música es mi destino.
 
¿Cuáles fueron las últimas alegrías que le ha dado la música? 
M.C.: Que muchas personas me hablan de mis temas. Esto es para mí muy hermoso porque siento que estoy recogiendo frutos.

¿Cuál es el instrumento con el que se lleva mejor?
M.C.: La guitarra. El piano también me gusta, pero como no tenía era un problema para poder estudiar. Hasta ahora solo tuve dos guitarras, la primera, que me la hizo Pedro Fernández, me duró 30 años y se llamaba «Estrella». La segunda es «Luna», me acompaña desde hace 10 años, es una Yamaha. Ellas tienen alma.

¿Se puede vivir de la composición musical en Bolivia?
M.C.: Creo que no. La composición es un trabajo lento y exigente. Quizá el intérprete puede vivir de sus presentaciones, pero el compositor no. En todo caso, se tiene que alternar con otra actividad para sobrevivir.

¿Cómo ve la composición en el país?

M.C.: Hay trabajos de compositores actuales. Son exponentes de diferentes geografías. Sería interesante que el Estado diera becas a los compositores de modo que tuvieran dos años para dedicarse a su arte. Así se podrían demostrar sus obras. 

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